AY AMOR CÓMO ME HAS PONIDO, CONCHITA VERA

La vida nos presenta las oportunidades para mirar nuestras historias familiares y en ello consiste el regalo extraordinario que nos hace Conchita Vera a través de su novela Ay amor, cómo me has ponido. Acudiendo al relato apasionado e intenso de los amores y desventuras de Blas y Cristina, pareja unida en un destino que se escribe bajo el cielo convulsionado por la Revolución Mexicana de 1910, en esta novela, los secretos son un personaje protagónico. El silencio escurridizo que oculta los hechos a los dos actores centrales de este drama, encuentra el mejor acomodo entre los sonidos del campo, la siembra y la cosecha, la voz de los arrieros y las mujeres que los esperan en sus jacales y, desde luego, el proceso de alquimia que convierte el fruto de la tierra en diferentes manjares. Desde las primeras líneas nos encontramos ante una progresión de acontecimientos marcados por los nudos dramáticos que acaban por articular la historia de un amor que quedó sellado para siempre en el primer y único encuentro íntimo. Ahí, entre la hierba del campo, donde solo los amorosos pueden reconocerse entre las sombras, se fragua el misterio que encierran estas páginas.