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29 Septiembre 2010
"La mirada del Nahual" es el nuevo libro de Bert Hellinger que será publicado a través de Editorial Cudec y Francisco Toledo, ilustra la portada tal como lo hizo en los años setenta cuando por primera vez se publicó sobre "Don Juan" de la pluma de Carlos Castaneda. Este nuevo documento, indiscutiblemente extraordinario, será presentado en el Congreso Internacional de la Hellinger Sciencia en Bad Reichen Hall, Alemania, en diciembre de 2010.
Entrar nuevamente al mundo de Don Juan a partir de los hilos comunicantes que han establecido un diálogo de saberes, hoy, vivo, entre Bert Hellinger y el Nahual fue un detonante para que nuevos campos y nuevas formas paralelas de realidad nos dieran un regalo, una hormiga que camina entre campos de tiempos simultáneos hacia imágenes de solución social, contemporánea, y sí, también viva.
En los Entrenamientos Intensivos de la Hellinger Sciencia en México –organizados por Cudec- un estudiante de Bert Hellinger (Iván Rendón) me propuso un proyecto de arte para la salud emocional. Lo cité y salió el tema de mi participación en Alemania en diciembre de este 2010 y recordé una cita de Don Juan que acababa de leer: “que muchos hombres de conocimiento comienzan pidiendo comida”, en su dignidad y su fuerza.
El estudiante me dijo que él trabaja en el área social de Francisco Toledo, uno de los pintores más importantes del país, de raíz zapoteca, y quien había hecho las portadas en 1971 para los primeros libros de Carlos Castaneda sobre Don Juan, editados por el prestigiado Fondo de Cultura Económica.
El tiempo comenzó una historia paralela, un punto atemporal donde la belleza de la tradición tolteca del Nahual, se unía a la fuerza social de la gráfica zapoteca de Toledo, con la llave única que ha sido dada hoy a Bert Hellinger en los Movimientos del Espíritu y sus comprensiones que han beneficiado a tantas miles de familia en México y el mundo. Y me nació que Toledo podría ilustrar, casi 40 años después, el nuevo libro de Bert Hellinger sobre el nahual.
El estudiante se fue a Oaxaca sin saber si era posible o no. Encontró a Toledo, 39 años después (exactamente la edad del estudiante) repartiendo medicinas para personas que habían sufrido una inundación en el Istmo de Tehuantepec. La exuberante región indígena llena de color y fuerza de la tradición en México.
Sólo hubo necesidad de unas palabras: “Bert ha hecho mucho bien”, y la organización de Toledo comenzó una búsqueda de la imagen que podría ir en este libro. Y el pintor juchiteco, mediante su esposa, encontró “Maguey con Hormiga”, un grabado en papel y metal con las mismas puntas de las primeras portadas, el movimiento de círculos concéntricos que asemejan realidades paralelas, tiempos en sincronía que detonan silencio, y en medio una hormiga… Una hormiga que sonríe.
En el caminar por este hallazgo, todo el equipo de Cudec, el estudiante, la gente del equipo social de Toledo, encontramos fuentes de luz, bodas con espejos y la Ciudad de los Niños. Un proyecto que lleva 50 años en Oaxaca y donde un sacerdote ha cuidado, alimentado y protegido desde hace 50 años a más de 2 mil niños, encargados a él por sus familias en momentos difíciles.
Encontramos también a Toledo, un artista que ha enfrentado durante décadas la labor que su pueblo le encargo: elaborar las imágenes de la muerte, de la sexualidad, de la risa, de los animales y de la abstracción, dialogando desde tierras de Oaxaca con Borges o Kafka, con los miedos culturales y con el futuro. Un nuevo futuro.
De su visita a Oaxaca, Bert Hellinger recuerda tanto la frase que brotó del campo en una dinámica familiar: “te mato”. Una verdad que liberó la fuerza de sanación de una familia, de cientos de familias y también de campos sociales. Una frase que años después, en México se volvió, en su voz: “la guerra terminó”.
Y Don Juan es, desde su tradición luminosa, un hombre de las llanuras de México pleno de libertad y de unidad, y su nahual amigo suyo, Don Genaro, un hombre de los bosques de Oaxaca, un verdadero guerrero que usa la risa desde la tradición zapoteca para parar el mundo.
En su tierra, los nuevos hombres del conocimiento son niños hoy, niños como los cuidados por el padre Miguel, como para quien trabaja el alma de Toledo, niños para quienes la guerra de generaciones, de colores de piel y de culturas terminó. Es algo en el ambiente, en los hilos de luz en Oaxaca, en Cudec, en las familias que agradecen a Bert su valentía por decir la verdad desde el lugar del no-saber. Un lugar que Don Juan seguramente ama.
Don Genaro mostró ese lugar a Carlos Castaneda como una polilla, hoy el campo, lo muestra como una hormiga que sonríe. Un lugar que nos inspira a todos. El lugar de quien sirve al Espíritu. El tiempo nuevo.
Angélica Olvera García con la colaboración de Iván Rendón.











